Actualmente, los principales medios de comunicación han lanzado una campaña para imponer las listas abiertas en las elecciones, arguyendo que mejoraría la democracia al primar las personas sobre los partidos. No estoy de acuerdo.
El ser humano vive encerrado en un castillo, su cuerpo, que solo puede conectarse con el exterior a través de las sensaciones que llegan hasta él emitidas por los objetos/personas de fuera, ya sea por la luz reflejada, por las ondas o partículas que se transmiten por el aire o por contacto directo (vista, oído, tacto, gusto y olfato).
La luz que refleja la pareja que convive con nosotros nos aporta abundante información porque la vemos en toda la gama de situaciones posibles, desnuda o vestida de una forma u otra; lo mismo pasa con el olor o con el tacto directo; sin embargo, sobre su pensamiento solo tenemos la información que ella nos quiere transmitir mediante la palabra, aquí entra en juego la confianza necesaria en la convivencia.
De los amigos, vecinos, compañeros, a quienes solo vemos algunos momentos al día o algunos días, deducimos sus gustos y forma de ser por la forma de vestir, de maquillarse o de moverse; normalmente esto se hace de forma natural y es auténtico, pero ya debemos pensar que si es un buen actor y controla su imagen, nos puede dar gato por libre; incluso, si solo la vemos en determinada situación, puede controlar la luz que recibe, de la que depende su reflejo y, se puede dar el caso, que esta persona controle el entorno en el que la vemos situada y que nos aporta gran cantidad de connotaciones sobre su persona. Por lo tanto hemos de ser conscientes de que lo que tenemos delante son personajes, más o menos naturales y auténticos. Aunque la percepción directa diaria hace difícil que nos engañen.
¿Y de los políticos? ¿Qué percepción tenemos de los políticos? Verlo "en directo" solo ocurre unas pocas ocasiones en toda la vida; ocasiones cuyo escenario ha sido preparado de antemano y la actuación diseñada por un equipo y ensayada cientos de veces. Pero lo habitual es que la imagen de este personaje nos llegue mediatizada por un medio de comunicación que controla la luz, el entorno, la situación y el contexto en el que aparece. Por ejemplo, por televisión vemos la sombra de ese personaje, recogida por las cámaras, convertida en números y reconstruída en tu pantalla. En todo ese proceso la manipulación puede ser total. No percibimos personas, sino sombras. Por ahora, tienen un soporte físico, pero puede llegar el momento en que votemos avatares.
De lo dicho anteriormente se deduce el interés de los medios de comunicación por la listas abiertas, los políticos serían marionetas creadas por ellos que manejarían desde la sombra.
¡Ojo!, que no digo yo que con las listas cerradas no ocurra, pero al menos, si somos conscientes, votamos partidos. ¿Por qué creo que es más democrático votar partidos que avatares? Pues porque con el partido votas valores. Ya sé que los programas no son hechos reales, tal vez ni intenciones; por ejemplo, si un partido pone el acento en la independencia de Cataluña, aunque sepa que no lo va a conseguir , o a lo mejor, ni tiene intención, pero yo sé que ese partido valora esa promesa por encima de las cuestiones sociales o de otra índole. Lo mismo pasa con el partido que promete el oro y el moro social o económico, no le dejarán cumplirlo o no podrá o lo que sea, pero en su escala de valores este pensamiento está por encima de la cuestión soberanista. Así sabemos más de los partidos que de las sombras que nos presentan los medios de comuncación. La organización del partido eligirá a aquellos que, dentro de lo haya disponible, crea que son más capaces para llevar adelante su programa. ¿Que hay trampas y desviaciones? Ya lo sé, como en toda comunidad humana; pero yo encuentro este sistema más racional que no elegir los avatares que creen unos señores en la sombra de los que no sé absolutamente nada. Con las listas cerradas, yo no voto a los señores de la lista, voto los valores del partido que me la presenta, y eso me parece más democrático.
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