Yo no concibo que una persona pueda mirar a los ojos de un animal
y apagarlos de un disparo; tampoco entra en mi entendimiento que alguien pueda contemplar la belleza de la vida y
sentir el deseo de destruirla convirtiéndola en materia inerme. Si la empatía
es una característica del ser humano, quien dispara para apagar una vida no
merece este calificativo.
Por otra parte, como republicano de corazón y de razón, creo
que los que basan la defensa de la república en las “maldades del Borbón” hacen
un flaco favor a la defensa de este modelo de estado. Las descalificaciones personales, las
gracietas y los tópicos son las armas que utilizó el fascismo para desprestigiar
a la República. Una forma de gobierno democrática que nazca con estas premisas está a merced de sus enemigos:
la ignorancia, la maledicencia y la mezquindad. La república es una forma de
gobierno deseable en sí misma por ser más racional que la monarquía: aunque
reinase la persona más inteligente y honrada del mundo, la república seguiría
siendo preferible.
Una vez sentada mi postura, ha llegado el momento de entrar
en la materia de mi disconformidad con lo que se está diciendo y publicando
sobre la foto en la que se ve al Rey al lado de un elefante muerto,
aparentemente por sus disparos, y que se está utilizando para desacreditar a la
institución monárquica junto con la sarta de gilipolleces que se escriben en la
prensa y en Facebook sobre Urdangarín; precisamente hace poco se ha publicado
una noticia sobre blanqueo de dinero y fraudes a hacienda que deja en ridículo
todo lo que se dijo que había hecho el yerno del Rey. Pero no es de este tema
del que quiero hablar, sino del uso de falsedades sobre la cacería de don Juan
Carlos .
La primera falsedad es la fecha de la imagen, que fue sacada
seis años antes de su publicación. Me
diréis que sea de cuando sea, el fondo es el mismo; pues no. Si en aquel
momento se guardó y se ha sacado ahora, no es por casualidad; entonces lo más
probable es que hubiera pasado desapercibida; ahora, convenientemente
manipulada la información, ha constituido un escándalo.
El segundo tópico que se repite una y otra vez es que el
elefante es una animal en peligro de extinción. Es cierto, pero ese tipo de
cacería no tiene nada que ver. Los elefantes se están extinguiendo por la
destrucción de su hábitat y la cacería incontrolada. Al contrario, estas
cacerías son la garantía de continuidad de la especie, igual que cuando talan
árboles de un bosque de forma organizada
lo están saneando. El argumento principal que respalda esta afirmación es que
el gobierno que organiza estas cacerías obtiene unos ingresos que le permiten dedicar
grandes áreas de terreno para la supervivencia de estos animales, áreas que en
caso contrario se tendrían que dedicar a la agricultura, con la consiguiente
destrucción del ecosistema natural. Además, al ser el elefante un animal sin
depredadores naturales es necesario un control de la población, que es lo que
persiguen estas cacerías, en caso contrario sería la misma naturaleza la que
intervendría con hambrunas o epidemias. Soy consciente de que los animalistas
no están de acuerdo con estos argumentos; pero al menos concededme que,
equivocados o no, permiten ver este hecho desde una perspectiva diferente.
Estoy de acuerdo con los primeros cuatro párrafos. Respecto al último, he encontrado otro post que ofrece información más detallada sobre si son necesarias o no esas cacerías controladas.
ResponderEliminarhttp://savethedogs-es.blogspot.com.es/2012/05/super-poblacion-de-elefantes-en.html
Yo también estoy de acuerdo con lo que dice este artículo, tal vez discrepo del peso que da a la caza legal en la población de elefantes. De todas formas no pretendo justificar la caza, sino criticar el uso impropio de este tema en el debate república monarquía. Creo que este debe ir por otro derroteros. Considero que el debate por una parte debe enmarcarse en caza controlada (todo tipo de caza) sí o no, independientemente de quién sea el cazador; y por otra, monarquía o república, independientemente de lo guapo o bueno que sea un monarca en un momento determinado.
EliminarNo me gusta el tono de los escritos que ponen el acento de la extinción de este animal en una foto sacada al cabo de seis años de forma oportunista.